Calígula, el obelisco y las lentejas

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Busto del emperador Gayo César, Calígula.

Es difícil defender a Gayo César – no nos gusta el mote de Calígula – y proponerlo como un gobernante coherente con su forma de entender cómo debía ser el gobierno de Roma. Y más
difícil es si además lo hacemos a través de una de las muchas anécdotas que sus opositores quisieron que fuesen recordadas. Hoy hablaremos de un capítulo menos conocido pero no lleno de sentido para nuestro quijotesco propósito; cuando Gayo César mandó utilizar lentejas para equilibrar el barco que le traían desde Egipto un magnífico obelisco. En las fuentes nos proporcionan multitud de datos técnicos sobre cómo debía ser el barco para poder transportar de una sola pieza el enorme monumento pétreo.

En primer lugar, y por empezar por el principio, que Gayo César se empeñase en traer un obelisco de Egipto nos da varios mensajes claros. Para empezar muestra el poder de Gayo César sobre las tierras egipcias, disponiendo de lo que en ellas hay de una forma totalmente libre y a su antojo. Por otro, que dicho poder también es válido para Roma, el centro del mundo, y que con este simple acto se asemeja a su antepasado, Augusto, que había hecho lo mismo en dos ocasiones. Y es que además Gayo César se puede permitir construir un barco de dimensiones extraordinarias (que años después se utilizará de rompeolas por los ingenieros de Claudio) para transportarle el obelisco con el que adornará, no la ciudad, sino su propio circo privado (el llamado Circo de Gayo). Es a todas luces un acto privado del emperador que hace constar su poder para hacer lo que le plazca con sus posesiones, ya estén a un lado o a otro del Mediterráneo.

Por otro lado, tenemos el tema de las lentejas. Según cálculos de los entendidos, Gayo César habría necesitado la friolera de 840 toneladas de lentejas como lastre de la embarcación. Con esta cantidad, el emperador podría alimentar a la plebe annonaria durante unos días, cosa que hizo. Con este acto Gayo César mandaba un mensaje claro; era él, personificación de Roma, quien alimentaba a los ciudadanos y lo hacia a través de algo subsidiario como es utilizar las lentejas que se iban a repartir como lastre de su embarcación. El mero hecho de hacer traer las lentejas a Roma y alimentar al pueblo es algo secundario, aunque necesario, en el acto que está realizando (traer el obelisco). Lo hace porque quiere, sin atender a lógicas de mercado que habrían recomendado otro procedimiento.

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Imagen del obelisco de Gayo César, actualmente en el Vaticano

En definitiva, Gayo César está realizando una empresa privada para, aprovechando el viaje, alimentar a la plebe. No es tampoco nada raro, es la iniciativa particular de la cabeza del estado romano quien contribuye mejor que ninguna otra manera a mejorar su imagen pública, manifestando su poder y la majestad del Princeps.

Por cierto, el obelisco que Gayo César es el que ahora adorna la fabulosa plaza de San Pedro del Vaticano. Si pasáis por ahí, podéis contar como el demente Calígula era más racional de lo que parece… o al menos menos pirado.

4 Comments

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4 Comments on “Calígula, el obelisco y las lentejas
  1. Los motes en la antigua Roma, eran muy corrientes, aunque se refirieran a defectos físicos, ejemplo Pompeyo Estrabon, o su hijo Pompeyo Magnus y otros muchos. Por esa circunstancia, a mí si me gusta que a Cayo Cesar, se le conociera por Calígula, es mas, su padre era Germánico.

  2. Pingback: La romapedia | Calígula y Ptolomeo de Mauritania

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