La Sibilina de Cumas.

La Sibilina de Cumas imaginada por Miguel Angel.

La Historia romana está salpicada de numerosos episodios curiosos, muchos de ellos inventados, que suelen reflejar una realidad más mundana, un capítulo que los orgullosos
romanos no terminaban de querer asumir como verdad, pero que explica – como la Historia – cómo se ha llegado al presente, y por ello lo han ocultado, decorado o manipulado. Un caso paradigmático es el episodio con la Sibilina de Cumas. Una Sibilina era una profetisa, una mujer que según los antiguos era capaz de ver el futuro, y generalmente están vinculadas al dios Apolo. Según nos cuentan las fuentes antiguas, Sibilina de Cumas llegó un día a Roma, se dirigió hacia Tarquinio el Soberbio, y le ofreció nueve libros proféticos a un precio especialmente alto. El rey – que era la personificación de todos los defectos posibles – rechazó el precio, esperando que la negativa permitiera una rebaja y ahorrarse dinero en la compra. La sibilina no aceptó regatear y se fue, destruyendo tres de los libros. Al día siguiente volvió a ofrecerle a Tarquinio el Soberbio los libros, ahora seis, pero exigiendo el mismo precio que el día anterior. El rey no aceptó, pues pagar por seis libros lo que el día antes eran nueve, no le parecía correcto. Ante la negativa, la sibilina destruyó otros tres. Al tercer día Sibilina de Cumas volvió ante el rey, quien ya debía estar un poco nervioso y presionado, y ofreció los últimos libros al mismo precio que antes había pedido por los nueve. En esta ocasión Tarquinio aceptó la compra y los tres libros proféticos, los Libros Sibilinos, quedaron bajo la custodia de un colegio sacerdotal decen viri sacris faciundis en el templo de Júpiter.

Parece seguro que estos libros existieron, pero un fuego acabó con ellos. Afortunadamente había copias, y los autores mencionan que eran frecuentemente consultados para estar prevenidos ante posibles calamidades. Algunos autores corroboran su existencia, dicen que estaba escrito en griego, y de forma cuidada. De una forma u otra, estos libros fueron fundamentales en el día a día romano hasta la época de Augusto, cuando las profecías empiezan a perder importancia. Pese a todo, el propio San Agustín, siglos después, les da credibilidad.

Representación de un augur.

Pero retomemos el hilo del principio; en ocasiones los romanos (como otros muchos pueblos del pasado y de ahora) manipulan o esconden la realidad bajo metáforas o historias inventadas. Es posible, y solo es una teoría que desde aquí proponemos, que la historia de la Sibilina y sus libros sea una de estas ocasiones. Nos explicaremos; los Etruscos tenían una religión que como el cristianismo, judaísmo e islamismo se basa en las revelaciones escritas en un libro (o varios). Un texto de origen divino donde se establece todo lo fundamental de la religión. Por otro lado los romanos siempre se querían erigir como un pueblo latino puro, sin apenas influencias, algo griego en ocasiones, y nada etrusco. No obstante, como hemos dicho en varias ocasiones, existen pruebas que indican que Roma pudo ser más etrusca que latina, o cuanto menos que recibió una fuerte influencia de sus vecinos del norte. Además, que sea precisamente Tarquinio el Soberbio, el peor rey de Roma, personificación de todo lo desdeñable en un gobernante y en un Ser Humano, quien reciba a la Sibilina y responsable de la pérdida de seis de los libros por intentar
regatear el precio, da mucho que pensar. Por último, y más anecdótico, aunque los autores mencionan que Sibilina de Cumas era de origen eritreo, Cumas es una ciudad etrusca. Si unimos todas estas circunstancias, podemos pensar que, quizás los Libros Sibilinos – que no podemos negar de su existencia – fueron parte de la influencia religiosa etrusca en Roma, posiblemente traída por los propios etruscos que en algún momento temprano se pudieron asentar en la ciudad, o producto de un saqueo en una de las constantes guerras.

No nos parece descabellado, al fin y al cabo, aceptar que al igual que los griegos – sobre todo al final de la República – revolucionaron profundamente la concepción religiosa en Roma, en su momento los etruscos hayan hecho lo mismo. Instituciones como los Augures, uno de los colegios sacerdotales más importantes de Roma, guardan fuerte relación con los aurúspices etruscos, por poner un ejemplo. Ocultar esta influencia o estos orígenes de uno de los principales pilares de la religión romana en una historia fantasiosa, donde una famosa profetisa visita Roma – que por entonces era una potencia media – y un rey incompetente hace perder una parte importante de los valiosos libros, puede interpretarse como decimos… o no.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *