Las cosas, siempre, por escrito…

En la mayoría de las facultades de derecho se estudia, con más o menos ahínco, el derecho romano. Cierto es que ese derecho, tan odiado y fuertemente criticado por los atareados alumnos, es fundamentalmente una recopilación legislativa tardía de la propia tradición jurídica romana. Pero, por poner un poco de orden, iniciamos esta sección de “Poder y Derecho” por un principio, el primer código escrito que los romanos se dieron.

Primero tenemos que ponernos en contexto. Estamos en una Roma convulsa, la expulsión del último rey, Tarquinio el Soberbio, ha dado paso – aunque ya matizamos este punto – a una república aristocrática dominada por unos patricios que ocupaban prácticamente todo cargo político y/o religioso. Durante años, esta república se ha regido por una serie de normas no escritas basadas en las tradiciones y costumbres (es decir, esto ha sido así siempre y así se queda). Pero la sociedad era cada vez más compleja y la división Patricio-Plebeyo-Esclavo ya no es válida. Ni todos los Patricios eran ricos, ni todos los Plebeyos eran pobres; es más, en ocasiones algunos plebeyos tenían en nómina a senadores patricios que no tenían cómo mantenerse. Esta situación era
insostenible, y los ricos plebeyos empiezan a querer acceder a puestos de poder conforme a su riqueza. Hasta el siglo V a.C. la Ley, que eran las costumbres, se basaba en la interpretación de una serie de juristas que decían conocerla, o más bien, dicen recordarla pues no estaba escrita en ningún lado. Imagina llegar con tu caso ante los juristas y que a estos no le venga a la cabeza que se hacía en esa cuestión… o que no quisieran acordarse. Vaya chasco, ¿no?

A mediados del siglo V a.C la situación es ya insostenible, y los plebeyos se rebelan contra el sistema, provocando fuertes disturbios en Roma. Algunos autores destacan estos sucesos como la primera huelga general (o una de las primeras), por el componente de movilización popular en protesta por la situación social que atravesaban. La presión ejercida por los plebeyos, el verdadero músculo de la República, tuvo sus frutos, y los patricios accedieron a redactar las leyes y hacerlas públicas para frenar los desmanes. Ya no hay que recordar las leyes, estarán escritas y a la vista de todo el mundo (el problema ahora sería si todo el mundo sabe leer, que es muy dudoso).

La República nombra un comité de diez personas (decemviri) y los envía a Grecia, según las fuentes, principalmente a Atenas, a estudiar las leyes. Es más posible, viendo las posibilidades de la pequeña República, que este comité no llegase más lejos del sur de la península itálica, denominada Magna Grecia por la cantidad de colonias griegas que existían. La cuestión es que esta “pequeña Erasmus” volvió con nuevas ideas sacadas de lo visto en las ciudades griegas con mucha mayor tradición republicana. Finalmente los dencemvirii redactaron diez tablas con lo que sería las leyes fundamentales de la República romana, una mezcla de las costumbres y las ideas que traían de su viaje, que fueron transcritas en cobre (algunos autores dicen Marfil, y otros, con mayor credibilidad, en madera) y expuestas en el Foro, a la vista de todos los romanos, que a partir de ese momento debían velar por el cumplimiento de lo expuesto.

No debieron acabar muy contentos con el trabajo realizado, pues alrededor de nueve años después, otro comité de otras diez personas, redactaron otras dos nuevas tablas que se sumaron a las diez anteriores, y completaron el cuerpo básico de la legislación romana, conocida como la “Ley de las Doce Tablas”. Este segundo decemvirii no terminó muy bien, y algunos autores le acusan de despotismo, por lo que fueron expulsados de Roma.

Para desgracia de romanos e historiadores, en el 390 a.C.  los galos incendian Roma, destruyendo las tablas, y solo nos han llegado retazos, más o menos largos. La ley supone un cuerpo jurídico completo, legislando sobre procedimientos, propiedad, relaciones entre patricios y plebeyos… Sobre el éxito en la práctica de este código es difícil hablar y sería especular, aunque lo cierto es que los propios romanos eran poco amigos de respetar sus propias leyes, y la situación interna de Roma siguió tensa hasta la propia separación temporal de Roma en dos, en el 287 a.C. Poco a poco, y en un camino tortuoso, los romanos irán desarrollando un cuerpo legislativo mayor y más complejo, que será la base para el nuestro… pero eso lo veremos en otros capítulos.

Una gran cantidad de medicamentos existentes en línea recta por qué perder el tiempo y visitar la farmacia si usted puede fácilmente comprar remedios sentarse en casa. Puede solicitar un remedio en línea para tratar el tratamiento agudo de los signos de artritis reumatoide o neuralgia del trigémino. Generalmente, tanto los hombres como las mujeres se ven afectados por disfunciones sexuales. Cuestiones como Comprar Kamagra Oral Jelly son muy populares ahora. ¿Qué debe usted estudiar acerca de “Kamagra“? Otras farmacias lo describen como Kamagra Oral Jelly De la India. Mientras que la disfunción eréctil no es necesariamente pesada, tal enfermedades respiratorias es a menudo uno de los primeros signos de otras condiciones de saludos cordiales subyacentes que pueden ser muy fuertes. La gente siempre debe pedir especialista en medicina sexual para el asesoramiento profesionalismo sobre el asunto. No olvide, la mejor maneras de evitar medicamentos falsos es comprar medicamentos recetados como Kamagra de tener un sitio web de buena reputación con el que está relajado.

2 Comments

on “Las cosas, siempre, por escrito…
2 Comments on “Las cosas, siempre, por escrito…
  1. Pingback: La No-Austeridad Romana « Romapedia

  2. Pingback: El 15M romano. « Romapedia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *