Monedas con Historia

Áureo de Adriano.

Una de las principales ideas que hemos defendido desde La RomaPedia es la perpetuación de ciertos comportamientos y símbolos que han llegado a través de la Historia hasta nuestros días. Algunos han variado sustancialmente su interpretación, adaptándose a las construcciones mentales que se han ido desarrollando a lo largo de los siglos. En otras ocasiones, una búsqueda de legitimidad ha provocado que se eche la vista atrás para recuperar imágenes que unan el presente con un pasado ideal, completamente adaptado para dar la sensación de continuidad. Esto suele ocurrir en momentos inestables, donde enganchar lo actual con un pasado estable ayuda a controlar las situaciones (aunque no sea garantía de éxito). Aquí traemos un ejemplo de esta copia de imágenes del pasado; un aureo de época adriana que representa a una personificación de Hispania, la península Ibérica. Sostiene una rama de olivo (o quizás laurel) y a los pies aparece un conejo, el animal típico de Hispania.

Primera Peseta.

Unos 1600 años después, en los turbulentos acontecimientos que marcaron la I República Española en 1869 echó la vista atrás para acuñar una nueva moneda, la peseta. Las necesidad de remarcar la unidad de España, la larga Historia que había vivido y ese pasado glorioso que vivió les hizo fijarse en el áureo de Adriano (y en otras monedas romanas que personificaron a Hispania en su anverso como las de Leliano) para diseñar la nueva moneda. Aunque introducen variaciones; le añaden una corona mural, simbolizando la República, y ya puede verse a los pies de la personificación el Peñón de Gibraltar. Poco duró la acuñación de la moneda tal cual, igual que poco duró el primer intento republicano español. Sin embargo la imagen no se abandonó, y en la II República (1931) se recupera en parte el concepto, aunque en este momento se prefiere representar a la mujer sentada.
Por último, y en homenaje a la última edición de la peseta, se vuelve a repetir el modelo de reverso que adornó la primera peseta.  Es un ejemplo del uso de una simbología romana en objetos modernos, manteniendo sustancialmente el concepto, aunque a nadie se le debe escapar que Hispania no es España.

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