Nerón y los impuestos

Nerón es de esos emperadores romanos del que hay que hacer poca presentación. Aunque quizá con algo de injusticia, es uno de los romanos más conocidos por la cultura popular. Sin embargo hoy no vamos a comentar ninguno de esos episodios por el que se le tacha de excéntrico o, directamente, lunático. Hoy queremos mostrar la faceta de emperador decidido, reformador. Del gobernante serio que atacó parte de las continuas fuentes de crisis que el sistema imperial albergaba en su propio ser. Y lo haremos con un ejemplo concreto: el impuesto de la XXV venalium mancipiorum.

El XXV venalium mancipiorum fue un impuesto creado por Augusto que gravaba la compraventa de esclavos en todo el Imperio. Aunque – como suele pasar – no se conoce en detalle su funcionamiento, se sabe que su recaudación estaba encomendada a societates de publicanos. Este sistema de recaudación, aunque bastante habitual, no estaba carente de problemas. Por un lado los publicanos solían excederse en los medios para conseguir el dinero de los impuestos – creando malestar entre el pueblo, sobre todo en las provincias – y por otro, pese a los excesos, el dinero recaudado rara vez alcanzaba la cantidad esperada. Ante esta situación Nerón suprimió el impuesto en el año 57. Pero no debemos entender esta medida como un golpe demagógico para ganarse el amor del pueblo aún a costa de perder bastante dinero. Lo primero porque Nerón no renunció al impuesto, sino que lo hizo recaer en los vendedores de esclavos y no en los compradores. Y lo hizo aún sabiendo que éstos harían repercutir el impuestos de todos modos en el precio.

Entonces ¿qué buscaba? Pues debemos detenernos en el sistema de recaudación; es más fácil controlar a los “pocos” vendedores de esclavos que a los “muchos” compradores. Una reducción drástica del número de personas a las que cobrar un impuesto supone un ahorro en esfuerzos a la vez que una simplificación del proceso. Pero no sólo eso; el mercado de esclavos era uno de las estructuras más institucionalizadas de la Antigua Roma. Gracias a la epigrafía se han podido localizar en varias ciudades los espacios físicos donde se llevaban a cabo la trata de esclavos. Esta estructuración y localización del mercado facilitaría aún más la recaudación del Impuesto, incluso mediante el apoyo de los propios comerciantes de esclavos, reunidos – como decimos – en instituciones propias. De este modo Nerón ponía en práctica algo que será característico de su reinado, la lucha por eliminar a las societates de publicanos de la ecuación de los impuestos.

Este movimiento – junto a otros que comentaremos otro día – no gustó a todos los senadores. Muchos de ellos, aunque no de manera oficial, tenían intereses en las societates de publicanos y la pérdida del control en un mercado tan rico como el de esclavo suponía una merma importante en sus ingresos. Sin embargo Nerón mantuvo esa política de “reducción de manos” que participaban en la recaudación de impuestos, sabedor que el estancamiento de la economía romana se estaba produciendo y que el estado siempre estaba hambriento de más dinero. De este modo, y junto a otros aspectos, Nerón fue perdiendo el apoyo senatorial, pese a que el pueblo – sobre todo en las provincias – lo mantuvo en gran estima por su labor de protección.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *