Panem et Circenses.

Acaba de terminar la Eurocopa marcada, principalmente, por ser el primer campeonato metido de lleno en la Crisis financiera. Lejos de intentar animar las ideas sobre las distintas posiciones acerca de esta tragedia, vamos a comentar ciertas posturas acerca de la competición y el momento político. Muchas voces se han alzado destacando la celebración de un evento deportivo como forma de distraer la atención de asuntos más trascendentales de la actualidad, una especie de “opio” del pueblo del siglo XXI que adormece a las masas y las hace inmunes a las injusticias que acontecen. Acusan a la clase política de aprovechar eventos deportivos para, mientras la gente se distrae, acometer desmanes, pero eso no se nuevo; viajemos al siglo I d.C y a las Sátiras de Juvenal:

Hace ya mucho tiempo, de cuando no vendíamos nuestro voto a ningún hombre, que hemos abandonado nuestros deberes; la gente que alguna vez llevó a cabo comando militar, alta oficina civil, legiones— todo, ahora se limita a sí misma y ansiosamente espera por sólo dos cosas: pan y juegos circenses

Y es que no era solo circo, era cualquier tipo de entretenimiento, solo que para abreviar, y a modo de resumen, solo se dice “Circo”. Resulta que eso de querer apartar la atención de asuntos más importantes, es muy antiguo, como de más de veinte siglos. Incluso más, y enlazo aquí con un artículo pasado, cuando los “políticos” romanos querían ascender, tomando poder en Roma, echaban mano de lo que pudiesen, y una de esas facilidades eran los juegos circenses; jornadas repletas de ocio a bajo coste o incluso gratis, que no buscaban tanto hacer negocio como acrecentar la popularidad del mecenas de turno. Era una medida efectivo, muchos generales a la vuelta de campañas victoriosas organizaban juegos, cada vez más atrevidos y costosos, para mostrar su “amor” al pueblo, y así ganarse una fuerza de presión contra sus opositores. Julio César, cuando solo era cuestor, para garantizar su ascenso político, se endeudó de una forma preocupante, y tuvo que invadir la Galia solo para pagar las deudas – bueno, y para seguir acrecentando su fama y sacar algún beneficio -. Y es que, en realidad, la medida que más gustó fue la de establecer, a las clases menos favorecidas, el trigo a un precio bajo cuando no totalmente gratis. Esta medida, que los Gracos y Druso defendieron desde su tribunado de la plebe, fue la que realmente controló la situación política en Roma.

Incluso esta promesa, esta política que hoy tacharíamos de populista, se terminó convirtiendo en una carga para el propio Estado romano. Marco Antonio presionó a Octavio disminuyendo la cantidad de grano enviado desde Oriente a Roma, lo cual, en definitiva, precipitó un enfrentamiento que estaba cantado, y una jugada que le salió mal al pobre Marco Antonio. Y es que, en realidad, se le ha dado una vuelta de tuerca a la expresión “Pan y Circo”; actualmente lo que se defiende es “Culpable y Circo”; te ofrezco entretenimientos y culpables externos de la situación (llámese Mercados, Socios comunitarios…), lo cual ahorra en gran medida los gastos del Estado, pero no deja tan sumiso al pueblo. Y es que, como decimos en La RomaPedia, No hay nada nuevo bajo el sol.

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