Para qué comer recostado

Una de las cosas que más llama la atención del mundo romano, o mejor dicho, de las películas de romanos, son esas suntuosas comidas donde los comensales se tumbaban para tomar exóticos platos. Estas lujosas comidas eran todo un símbolo, una forma más
de representar la pertenencia a una clase social privilegiada. Pese a esto, hay que decirlo, estas comidas tan elaboradas no eran la norma, y las comidas cotidianas no se diferenciaban en exceso de las actuales, mesa y sillas alrededor. Realmente comer tumbado no es una forma cómoda de comer; recostado sobre un lado, el brazo que queda debajo pierde gran parte de su movilidad, aparte de que el cuerpo está en una posición algo antinatural. Pero, si no era la forma más cómoda, ¿para qué hacerla? Sencillo, como hemos dicho antes, era un símbolo.

Ya hemos comentado multitud de veces que los romanos eran mucho de aparentar, de cocina-roma1representar un papel social, llegando incluso en ocasiones al desastre por llevar hasta las últimas consecuencias este rol. ¿Qué representaba comer recostado? Pues es fácil, primero debemos ver quienes comían de esa forma: solo las clases ricas. Nunca veremos esclavos, proletarii o pequeños campesinos comiendo de esa manera. Comer de esa forma necesita tiempo, el ritmo es pausado, lento, ceremonioso. No, para comer recostado se necesita gozar de mucho tiempo, y no todo el mundo dispone de ese tiempo. Y ahí está la clave del asunto; comer recostado viene a decir “Miradme, soy tan rico que puedo perder el tiempo en largas comidas y animadas sobremesas”. Y para dar la puntilla al asunto; una comida suntuosa cuando existía una mayoría de la sociedad alimentada a base de cereales, es otra forma de demostrar claramente la posibilidades económicas del anfitrión. Puede pagar comida por encima de sus necesidades alimenticias, y llenar la mesa de productos como carnes y/o pescados – que en el pasado era bastante poco común por su alto precio -.

En cierto modo se asemeja a las comidas que ahora, en estas señaladas fechas, se aproximan. Organizar comidas donde se sobrepasa lo normal, comprar alimentos especiales que por su precio no suelen ser comunes en nuestras mesas, utilizar vajillas o copas que no suelen ser habituales, es una forma de celebrar, de dar importancia al evento.

Pese a todo, sinceramente, yo seguiré comiendo sentado, que me resulta más cómodo.

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