¿Quieres ser un legionario romano?

Conscribe te militem in legionibus, pervagare orben terrarum, inveni terras externas, cognosce miros peregrinos, eviscera eos”*

Sin duda la carrera militar en Roma puede ofrecerte muchas oportunidades; si no tienes mucho que comer, te ofrecen comida y un sueldo fijo (y más le valía al emperador que fuera fijo) que se podía aumentar con algunos pluses en saqueos. Si eres un miembro de la élite local, cumplir unos años de servicio siempre podrá darte cierto prestigio y buenos contactos para dar el salto, ya sea a nivel provincial o incluso a Roma. Y si tienes el honor de ser de la aristocracia romana, es tu deber bregar unos años en los campamentos militares para rellenar el curriculum. Pero no todos podían ser legionarios romanos, el verdadero cuerpo militar romano. Si aún quieres servir a Roma y destripar a sus enemigos, deberías tener en cuenta las siguientes condiciones:

– Primero debes ser ciudadano romano: No son admitidos los esclavos (aunque se documentan casos de esclavos que eran reclutados en sustitución de su dominus). Paralelamente, solo los hombres son entendidos como ciudadanos, por lo que tampoco serán admitidas las mujeres.
– Tener edad suficiente para sostener la espada y lanzar el pilum: Si bien es cierto que no había una edad legal de alistamiento, lo normal era entre los 14 y los 24. Debes servir unos 20 años (si la cosa no se complica) por lo que más vale que empieces pronto, que los viejos luego son los primeros en caer en la batalla.
– Estar en buena condición física: olvídate si te ahogas subiendo escaleras o no tienes todas las partes de tu cuerpo en su sitio. Durante el reclutamiento se te harán una serie de exámenes físicos (probatio) donde analizarán si estás en condiciones de luchar.

¿Has pasado las pruebas? Enhorabuena, ya estás listo para repartir palos en las fronteras del Imperio. Solo quedarán unas formalidades, como el juramento de fidelidad al emperador (que ya veis lo que se solía cumplir) y que te digan tu destino. Afortunadamente te darán algo de dinero para el viaje (viaticum) y unas placas de plomo con tu nombre que deberás llevar colgado al cuello… por lo que te pueda pasar.

 

*Enrolate en las legiones, viaja a lugares lejanos, conoce gente exótica e interesante y descuartizala. [cita perteneciente a Philip Matyszak, “Legionario. El Manual del Soldado Romano”]

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