Tito Tacio, rey de Roma

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El Rapto de las Sabinas. Tito Tacio es el que está a la izquierda.

Hace un tiempo estuvimos comentando la Historia de Roma, comenzando por la monarquía. Suele hablarse de “Los Siete Reyes de Roma”, a saber, Rómulo, Numa Pompilio, Tulio Hostilio, Anco Marcio, Tarquinio Prisco, Servio Tulio y Tarqunio el Soberbio. Hoy, como viene siendo nuestra rara costumbre, nos proponemos rescatar una de esas olvidadas figuras que la Historia ha dado de lado. Pongámonos antes de nada en contexto; tras el conocido episodio del Rapto de las Sabinas (que ya comentamos aquí), Roma se convirtió en una diarquía, esto es, una monarquía con dos reyes, por un lado Rómulo como representante de los romanos de pura cepa, y por otro nuestro protagonista de hoy, Tito Tacio, quien representaba a los recién llegados sabinos.

Como parte del acuerdo entre sabinos y romanos, Rómulo compartiría el trono con su homólogo sabino, Tito Tacio, una solución que podemos catalogar como “salomónica” aunque no excepcional, el mundo antiguo estaba plagado de diarquías. La cosa funcionó durante cinco años, incluso Tacio casó a una hija con Rómulo y a otra con Numa Pompilio, otro sabino que terminaría convirtiéndose en rey de Roma. La ciudad florecía con el gobierno de ambos líderes, pero la cosa se pondría complicada. Unos parientes de Tacio eran poco educados e insultaron a un representante de la ciudad de Lavinio (Dionisio de Halicarnaso habla de cierto robo de ganado por parte de los parientes del sabino). Ante las suplicas y reclamaciones de esta ciudad, Tito Tacio no hizo nada, lo cual enfureció mucho más a los agraviados, como es natural. La situación era tensa y, aprovechando que Tacio tenía que realizar unos rituales en su territorio, lo asesinan como venganza.

Como anécdota queda que no hubo aparentemente una venganza por parte de Roma, o particularmente de Rómulo, quien prefirió lavarse las manos y seguir gobernando la ciudad, esta vez, en solitario.

Tito Tacio, de ésta forma, cae de la lista tradicional de los reyes romanos, pues solo lo fue durante cinco años y además con el poder compartido con el gran fundador Rómulo, al que no podía ensombrecer. A esto hay que sumarle su triste final, asesinado por venganza, lo cual se contrapone a la figura de Rómulo, que siempre fue justo y valiente, y no se dedicaba a insultar embajadores. Sin duda, el periodo monárquico si bien nadie duda de que existió como tal, es posiblemente un conjunto de leyendas con mayor o menor base real, que buscan explicar un fenómeno tan complejo como la fundación de una ciudad. Además, unas leyendas que son escritas nada más y nada menos cuando dicha ciudad está dominando todo el mundo conocido y su expansión parece no tener fin. Es posible que la creación de este mítico rey, así como Numa Pompilio, segundo rey de Roma y también de origen sabino, fuera una forma creativa de explicar el fuerte componente sabino que tiene el pueblo romano desde sus orígenes.

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