Un Funeral Imperial

Famosas son las últimas palabras de Vespasiano en las que se mofaba de la costumbre romana de divinizar al emperador una vez haya muerto. Se convertía en dios a la vez que una inflamación intestinal convertía su compañía en algo poco agradable. Aunque es un tema muy interesante, no vamos a hablar hoy de cómo se instituyó el llamado culto imperial y si este se puede considerar o no como algo puramente religioso. Hoy queremos hablar de cómo era el funeral de un emperador, y nadie mejor que un testigo presencial para ello. Vamos a reproducir las palabras de Herodiano, historiador que vivió entre los siglos II y III.

Y dijo Vespasiano: «¡Pobre de mí, creo que me estoy convirtiendo en dios!»

Deificar a los emperadores al morir es una práctica romana común… En toda la ciudad tienen lugar expresiones de dolor, pero se combinan con ceremonias festivas y religiosas. Es un funeral muy caro, se incinera con los métodos comunes el cuerpo del emperador muerto. Luego hacen una efigie de cera exactamente igual al hombre muerto y la ponen en un enorme lecho de marfil con patas altas que de coloca a la entrada del palacio y despliegan colgaduras doradas bajo la efigie.

>> La efigie yace allí, pálida, como un hombre enfermo, y a ambos lados del lecho se sienta el pueblo durante la mayor parte del día. A la izquierda está todo el Senado vestidos con togas negras y a la derecha todas las mujeres de alto rango según la distinción de sus respectivos maridos o padres. Ninguna de las mujeres lleva ornamentos de oro ni collares, sino sencillos vestidos blancos para mostrar que están de luto.

>> Estas ceremonias se prolongan durante siete días. Todos los días acuden los médicos y acceden al lecho, y todos los días simulan examinar al paciente y anuncian que su estado empeora. Entonces, cuando parece estar muerto, los miembros más nobles de los equites y jóvenes seleccionados de entre los senadores levantan el lecho y lo llevan fuera de la ciudad al Campo de Marte, donde con grandes vigas de madera se ha construido, a modo de una casa con varias plantas, un edificio cuadrado. Por dentro el edificio está totalmente lleno de maleza y por fuera lo decoran colgaduras bordadas de oro, tallas de marfil y pinturas varias.

>>Se levanta el fénetro y se coloca en la segunda planta. Se reúnen grandes cantidades de todas las clases de perfumes e inciensos de la tierra y todo tipo de frutos, hierbas y zumos aromáticos. No hay tribu, ciudad ni personaje importante que no compita enviando estos últimos regalos en honor del emperador. Una vez la enorme cantidad de estas especias aromáticas ha llenado todo el espacio, comienza una procesión de caballería alrededor de la pira; la totalidad del orden de los equites cabalga en círculos una y otra vez en formación fija, siguiendo el movimiento y el ritmo de la danza pírrica. Los carros también dan vueltas alrededor de la pira en la misma formación llevando figuras con máscaras de todos los generales y emperadores romanos famosos.

>>Una vez termina esta parte de la ceremonia, el heredero del trono coge una antorcha y la coloca en la pira. Toda la estructura de la pira se incendia fácilmente debido a la gran cantidad de madera seca y especias aromáticas colocadas en su interior. Luego se suelta un águila desde la planta más alta y tope de la pira, la cual se eleva envuelta en llamas al cielo, portadora del “alma” del emperador de la tierra al cielo, como creían los romanos. Después de esto se adora al emperador con el resto de los dioses.

Herodiano, Historia Romana 4.2.

Posiblemente se esté describiendo el ideal de ritual funerario y que en cada ocasión, la ceremonia haya tenido pequeños matices diferentes. Sin duda Herodiano lo que nos plantea es una compleja fórmula ritual por la cual, el numen – el “alma” – del emperador difunto asciende a los cielos junto al resto de dioses, y como toda la comunidad, sobretodo los grupos sociales más elevados, muestran su luto y tristeza por la pérdida, pero con los ojos puestos ya en el sucesor con el que quieren llevarse lo mejor posible desde el principio.

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