… Y Adriano creó al “funcionario”

trajano

Trajano

El sistema romano se basaba en el paternalismo; ya sea en la esfera privada donde un
Dominus debe cuidar de sus clientes como un padre, ya sea en la esfera pública, donde los emperadores en el Imperio, se erigen como un gran padre de todos los ciudadanos. Esta visión paternalista del mundo acabó configurando la propia administración del Estado; el emperador se valía de sus libertos – clientes con un altísimo grado de lealtad – pero que en muchos casos no eran eficientes. Esta práctica era común en todos los ámbitos de la administración, cada gobernador tenía su camarilla de empleados, cuya lealtad no era tanto a Roma cómo al propio gobernador. Esto funcionaba, pero era terriblemente ineficaz, abriendo la puerta a las corruptelas que ya incluso se veían normales en la época.

Статуя_Адриана

Adriano

Ante esta situación Adriano tuvo que reflexionar; la “burbuja de las conquistas” estaba por estallar, incluso los últimos territorios conquistados por Trajano habían tenido que ser abandonados porque a Roma no le salía rentables mantenerlos. Ante la principal fuente de ingresos en crisis, el emperador hispano tuvo que procurar mejor las otras fuentes de financiación del Imperio, esto es, los impuestos. Adriano puso sus ojos en una administración caótica, corrupta e ineficaz, por donde el Imperio perdía dinero a raudales, un dinero muy necesario. El emperador realizó un cambio, bastante simple a nuestra forma de ver, pero que supuso una conversión profunda del propio sistema imperial y puso las bases de un nuevo ideal de Estado; introdujo asalariados en la administración. Adriano se valió de los caballeros – equites – para ocupar los puestos más relevantes de la administración, los cuales recibirían un sueldo por parte del Estado, a cambio de los servicios prestados. El nuevo cuerpo administrativo – que no acabó con la presencia de libertos – era un grupo más preparado y capacitado para las tareas administrativas, lo cual repercutió muy positivamente en la administración del Imperio. Adriano construyó una fuerte jerarquización que se dividían por el sueldo que recibían – cuanto más alto era el cargo, más
responsabilidad tenía y por tanto más dinero percibía – de forma que, en definitiva, podemos decir que modernizó el sistema administrativo público a niveles semejantes a los actuales.

Claro que estos casi funcionarios estaban lejos de ser como los actuales; eran elegido a dedo entre una clase más preparada, pero eso no significaba que el escogido fuera el mejor candidato de los posibles. El sistema administrativo mejoró, pero el problema latente persistió; la cuestión no era la administración – que es verdad que necesitaba una fuerte reforma – sino la falta de financiación. Durante casi un siglo el sistema aguantó más o menos, hasta que en el siglo III el Imperio tuvo que repensarse… Pero eso está en este artículo.

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